Hay figuras en el mundo de la música, que se fueron demasiado pronto hacia el otro lado. La lista es larga... Jim, Janis, Jimi, Brian, Freddie, John y como no... Jeff Buckley.
Jamás he encontrado mejor testamento que el que nos dejaron los difuntos que plantaron la semilla del rock. Auténtica referencia hacia los nuevos líderes, en una tierra árida de mitos.
"Murió demasiado joven" es probablemente una de las frases con más sentido que podemos encontrar entre los que nos sumergimos en los temas que nos dejó.
Después de pasar unos días en los que no estoy precisamente inspirado, necesitaba alguien que volviera a despertar mis sentidos y me abrazara con su sonido. Encontrar la voz del desahogo y la pena desgarrada que creía haber olvidado. Limpiar mi alma de negatividad y sinsentido.
El mejor viaje, lo encontrarás con pequeñas joyas ocultas en roca maciza. Mi mano alcanzó "Grace", y sin movimiento me limité a escuchar y dejar que fluyera. Sin más.
Sólo con la pureza arrolladora de "Hallelujah" fui capaz de caer en lo más profundo de mi mismo, sin importarme NADA más que la música que atravesaba mi alma, hasta hacerme desaparecer envuelto en lágrimas.
Ayer sentí el abrazo de J.Buckley. La voz del apoyo, la consciencia y la fuerza de la vida, de palabras del que ya se fue.
Ayer, me limpió el alma.
Ahora sólo queda la indiferencia. Los restos de una polución que sólo podré limpiar alargando mi mano para escuchar a otro elegido.
Recomendación del día:
Jeff Buckley - "Grace"